Redes sociales en la carrera de Derecho
Sin duda, nos encontramos en una época en que el
Derecho empieza a tocar puntos y temas vitales de la vida cotidiana que
creíamos que jamás tocaría. Cada día la tecnología avanza de tal manera que, si
profundizamos un poco más, podría incluso espantar. En un futuro no muy lejano
las discusiones del Congreso de la Unión se basarán en la regulación de la
inteligencia artificial, sobre las responsabilidades civiles o penales de
drones o de algún robot, entre otras cosas relacionadas con las tecnologías de
la información y el internet.
De esa manera, la clase política, desde instituciones
de Estado, funcionarios públicos y organismos internacionales, crearon sus
respectivos perfiles en redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram para
poner al alcance de la ciudadanía su trabajo, sus propuestas y sus opiniones,
ocasionando una relación y un vínculo directo con la ciudadanía.
El uso masivo e incontrolado de datos personales, que
en la mayor de las ocasiones han sido proporcionados por sus propios titulares –y
usuarios de las redes sociales- de forma voluntaria e inconsciente (no tan libremente
consentida), son sólo una parte de los problemas a los que el derecho tiene que
hacer frente: ¿se convierten los usuarios de las redes sociales en los
responsables del tratamiento de la información libremente suministrada, con
todo lo que jurídicamente ello conlleva? ¿Cómo controlamos que un menor de edad
no haga un mal uso de sus datos personal eso de los de sus más allegados? Pero,
¿puede un menor de edad usar estos servicios en red? ¿Cómo verificamos la edad
o personalidad de un usuario de una red social? ¿Cómo controlamos los
contenidos en ella vertidos? ¿Cómo evitamos el acoso a través de la red?
¿Tenemos que soportar estoicamente el ingente envío de publicidad (personalizada
en la mayoría de las ocasiones) sin nuestro consentimiento? Una adecuada
utilización de las redes sociales no tiene por qué provocar problemas a sus
usuarios, pero una mala o incorrecta utilización delas mismas puede generar, no
ya más, sino nuevos problemas a los que el Derecho tiene que hacer frente.



